Conciencia fonológica: qué es y cómo trabajarla antes de leer
Antes de aprender a leer, un niño necesita darse cuenta de que las palabras están hechas de trozos (sílabas) y de sonidos que se pueden separar, juntar y cambiar. Esa habilidad se llama conciencia fonológica y es uno de los mejores predictores de cómo le irá con la lectura.
Los niveles, de más fácil a más difícil
- Palabras: cuántas palabras hay en una frase corta.
- Sílabas: contar las sílabas de una palabra dando palmadas (ma-ri-po-sa, cuatro).
- Sílaba inicial y final: con qué empieza «sapo», qué palabras acaban como «ratón».
- Juntar sílabas: si digo «pe-lo-ta» separado, ¿qué palabra es?
- Sonidos sueltos (fonemas): el primer sonido de «mesa», o qué cambia entre «pato» y «gato».
Juegos para hacer sin pantalla
- Palmadas con los nombres de la familia: ¿quién tiene el nombre más largo?
- Veo veo con sonidos: «veo una cosa que empieza por /s/».
- Cadena de palabras: digo «casa», tú una que empiece por «sa».
- Rimas en canciones y retahílas, y pararse antes de la palabra que rima para que la diga el niño.
¿A qué edad?
Las sílabas y las rimas se trabajan en 4 y 5 años; los sonidos sueltos llegan entre los 5 y los 6, a la vez que las primeras letras. Si a los 6 años un niño sigue sin poder contar sílabas o confunde mucho sonidos parecidos, conviene comentarlo con su tutor o con un logopeda.
Practicar jugando
Sonilandia está pensado justo para esto, también en el aula de Audición y Lenguaje: contar sílabas dando golpes a un tambor, buscar la primera y la última sílaba, juntar sílabas que se oyen por separado y distinguir pares mínimos como pato y gato. Todo se oye, no hay reloj y no se puede perder. Mis Primeras Letras une después los sonidos con las vocales y las primeras consonantes, y Tren de Palabras forma palabras sílaba a sílaba cuando el niño ya empieza a leer.
